Desvinculación con la política y la economía mercantilista: La
formación no debe depender de la ideología política predominante trascendiendo al ámbito educativo. Una
responsabilidad tan fundamental no debería quedar en manos de político
de turno -léase ministro Wert- con un nulo conocimiento del problema en
primera persona , sino ser independiente a aspectos gubernamentales. Por otra parte no es conveniente para la formación educativa la intervención directa o indirecta, de la empresa privada en la financiación de las Universidades y en los planes de estudio, en la medida que ésta enfocará la educación a sus intereses de mercado. Por eso, mi más enérgica repulsa hacia el Plan Bolonia. La educación sin libertad, da por resultado una vida que no puede se vivida plenamente, (Alexander S. Neill).
Profundizar en fondo más que en forma:
es habitual ver debates en televisión -con tertulianos que poco, o nada
tienen que ver con el mundo de la enseñanza- donde el debate gira en torno al ratio de alumnos por clase o los años de estudio. Esto es
importante, por supuesto, pero más lo es trabajar en grupo, a escuchar al otro, a aceptar ideas distintas aunque no esten de acuerdo, a poder resolver conflictos, a tomar decisiones en grupo y a ponerse de acuerdo.
Conocimientos para la vida real: a
lo largo de nuestra carrera educativa aprendemos una serie de teorías y
fórmulas de nula aplicación práctica en nuestra vida futura. Sin embargo, podemos terminar nuestra preparación académica sin
saber absolutamente nada de nuestros derechos fundamentales como personas o como ciudadanos de un Estado democrático, el entramado burocrático, economía personal, cómo funcionan las entidades financieras, cómo se usan nuestros impuestos o cómo funciona el sistema sanitario o el político. Es decir, estar preparado
para comprender y poder hacer frente a las situaciones cotidianas que se nos presentaran en la vida real. Todo vivir humano ocurre en conversaciones y es en ese espacio donde se crea la realidad en que vivimos, (Humberto Maturana).
Desarrollar capacidades: Por ejemplo, cómo
tomar una decisión en base a la valoración de las distintas
posibilidades, analizar situaciones con perspectiva o aumentar la
capacidad de autocrítica. Para realizar esto, se debe conseguir una gran
fluidez y precisión en el lenguaje, de modo que se debería enseñar cómo
hablar en público, realizar una presentación o escribir en un ámbito
formal. El objeto de la educación pasa por descubrir unas capacidades humanas que solamente se desarrollan desde la relación con el otro, desde el tiempo, desde el proceso, desde el hacer, desde el comunicarse.
Fomentar la creatividad: la memorización infinidad de páginas, sin apenas comprender nada no aporta conocimiento
real al alumno, simplemente permite aprobar el examen sin que a la hora
de demostrar lo que sabe lo pueda hacer fluidamente. Penalizar la
equivocación, copiar decenas de apuntes diariamente o no permitir al
alumno que cuestione las teorías que son explicadas, sólo conlleva que el alumno no desarrolle todo su potencial y acepte por obligación las enseñanzas.
Eliminar la competitividad en pro de un ambiente de unión y cooperación
entre alumnos que desean expresarse y aprender, permite que el
estudiante despierte su interés innato por experimentar y descubrir, sin miedo ni a
rechazos ni a castigos. La meta de la educación no debe ser llenar al niño con datos académicos previamente seleccionados, sino cultivar su deseo natural de aprender, (María Montessori).
Reinventar al profesor: En el nuevo perfil de profesor, encaja una persona cercana, una persona que desafíe a sus
alumnos, que les haga pensar por sí mismos y no aceptar la explicación
por el mero hecho de que lo dice él. Una persona que use un lenguaje
sencillo, y explique conceptos de forma fácilmente entendible por los
alumnos. Para posibilitar esto, los futuros profesores
deberían aprobar un examen que combinase
capacidades intelectuales, comunicativas, expresivas, empáticas y
creativas. El arte, la comunicación y la democracia son valores válidos para llegar a afianzar los valores humanos de los alumnos.
Todos estas claves junto a la implicación de los padres, uno de los pilares fundamentales, dentro de la educación del niño, irán transformando la educación a la vez que el pensamiento de las personas a través de una armonía y un equilibrio que forme personas equilibradas y estables emocionalmente. Seres solidarios, responsables y con valores, capaces de reflexionar y lograr los cambios necesarios en el mundo para que éste sea un lugar más justo y humano donde todos las personas vivan en armonía con ellos mismos y la naturaleza.
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